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Por eso como el Viento Voy a Cualquier Lugar

Ella fue la “Señorita No-no-no”. Él, el caballero “Ven Y Sálvame”.

Ella le dijo que era inconquistable. Siempre atacando, siempre a la defensiva, procuró dejarle desde el principio, de forma muy clara, que no era capaz de enamorarse en cosa de días, ni en semanas. Con él, parecía la mujer de hielo, pero sólo pretendía que ni tan siquiera en meses él llamara su atención. Ella sabía que aquel sentimiento no había nacido para ser sentido en su piel, en sus ojos. Pero tuvo que enfrentarse a un ilusionado “adoro los retos” de él.

De este modo, el caballero, anduvo sorteando la frialdad de ella hasta que ésta se desvaneció, y la señorita comenzó a pensar demasiado demasiadas cosas. Se dio cuenta enseguida de que el “no” se apoderaba de sus labios y que intentaba contradecir lo que sentía por el mero hecho de ser capaz, así, de eludir y esquivar un dolor que ella, a toda costa, no estaba dispuesta a vivir.

Pero poco a poco el mundo de él fue atrayéndola más y más, de tal manera, que un día ella no supo si lo que hacía estaba bien o estaba mal. Ese día ella se dio cuenta de que, en muy poco tiempo, él se había apoderado de casi todos sus pensamientos. El “Ven y Sálvame” de él, se había convertido para ella en un “sí” con miedo, con una sensación de desconfianza en sí misma aterradora.

Pero el “no” apenas tardó en volver. Apareció cuando él la quiso devolver a su mundo, cuando él optó por no querer verla sufrir. Apareció en el momento en que ella vio que no quería que aquello doliera. Apareció justo cuando él le dijo que aquello no les hacía bien A NINGUNO DE LOS DOS.

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